sábado, 27 de octubre de 2012


¿Qué es la ciudadanía?

El concepto ciudadanía se viene hablando desde la modernidad, asociada a la noción de  derechos naturales del hombre como libertad, igualdad ante la ley y el derecho a la propiedad.
 Luis Rigal argumenta que La Ilustración, plantea  la cuestión de la ciudadanía en forma ampliada, es decir, se extiende a los no propietarios, “…La cuestión de la ciudadanía aparece por lo tanto como una cuestión educativa…” (Rigal. L. 2008. P.25.)
 De esta manera,  la escuela adquiere central relevancia para la formación de los ciudadanos.  Según Sandra Carli,  desde la modernidad la escuela  ha buscado la homogeneización, la civilización de sus alumnos, la estigmatización de los sujetos, a partir de los dispositivos de disciplinamiento de los cuerpos, etc. 
En diferentes momentos históricos, el concepto ciudadanía se ha ido modificando.  Es por ello, que en América  Latina entre las décadas de los ‘70 y ’80, surgieron movimientos sociales que al verse afectados en su condición ciudadana, se organizaron para reivindicar sus derechos.
Es durante  los ’90 que  el  movimiento social comienza a complejizarse, más allá de que había un claro intento por parte del  Estado en  mantener a la “ciudadanía  pasiva”, controlada y dentro de un orden social que no altere el statu quo
Sin embargo, se hicieron presente múltiples acciones colectivas con  fuerte resistencia.  Rigal sostiene que se fue construyendo un nuevo concepto de ciudadanía,  “La ciudadanía colectiva”, que dieron lugar a  espacios de lucha, en  reivindicación de los  derechos sociales.
Coincido con el autor, que para  la construcción de una ciudadanía colectiva activa,  es necesario el empoderamiento,  esto significa  que “…existe empoderamiento en la medida que la autonomía que logre el sujeto sea individual o colectivo, redunde en un aumento de su poder para influir en la toma de decisiones centrales de la sociedad en que vive…” (Rigal, L. 2008, p. 37)
 Asimismo se  redefine la noción de democracia, entendida como democracia radical, en la que  desaparece la noción de sujeto meramente individual, y se abre el camino al reconocimiento de  antagonismos  fundados a partir de diferentes posiciones del sujeto.
Se trata de entender a la democracia a partir de la  articulación de diferencias y la  eliminación de todas las formas de subordinación.
Desde esta concepción, se busca  que los ciudadanos  se  organicen colectivamente, desarrollen  una conciencia crítica,  y en este sentido la escuela es central, teniendo en cuenta que la educación contribuye a la formación de ciudadanos y la escuela no sólo debe transmitir contenidos sobre democracia y ciudadanía, sino también recuperar y valorizar  prácticas democráticas  de diversos actores colectivos  como por ejemplo los movimientos sociales.
 Sandra Carli argumenta que la escuela  sigue siendo el lugar de transmisión de una visión del mundo parcial  y arbitraria  que no es la “verdad”, sino una construcción histórica, que de todas manera debe transmitirse con fuerza de verdad.  No obstante, hoy más que nunca  la escuela es un lugar de formación cultural y también de distribución cultural heterogénea, por eso es necesario pensar en procesos y modos de  democratización que contribuyan al real acceso del saber como una forma de politizar los usos del saber.
Si bien la escuela, es concebida como un  espacio  en el que se brinda  a los estudiantes una formación, y preparación particular para el desarrollo en la vida social,  lo fundamental sería dar  poder al sujeto social, estimulando y propiciando espacios de autonomía que contribuyan a fomentar el empoderamiento del que nos habla Luis Rigal. 




premiociudadania.webs.com

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